
La moneda mexicana se posiciona como una de las divisas más resilientes ante los ajustes de las tasas de interés internacionales.
Analistas financieros atribuyen esta estabilidad al flujo constante de remesas y a la consolidación de proyectos industriales en el norte y centro del país. A pesar de la volatilidad en los mercados asiáticos, el peso cotiza en niveles óptimos, favoreciendo las importaciones de tecnología. Expertos sugieren que el segundo trimestre será clave para observar el impacto de las nuevas políticas comerciales regionales.