BRUSELAS – La Unión Europea se enfrenta a uno de sus desafíos climáticos más severos de la década. Líderes del bloque se reunieron hoy para coordinar un plan de choque ante la sequía persistente que asfixia a países como España, Italia y Grecia.

El impacto ya no es solo ambiental, sino económico: las cosechas de cereales y olivo han caído a mínimos históricos, lo que amenaza con una nueva ola de inflación en los productos básicos. La cumbre busca aprobar un fondo de rescate para agricultores y establecer normativas de uso de agua que prioricen el consumo humano y la soberanía alimentaria sobre la industria pesada.